LA ASTROLOGÍA ES CIENCIA I
“A decir verdad, yo plantearía la defensa de la astrología como un verdadero ataque a la ciencia moderna, que se jacta de una autoridad inadecuada respeto al espesor de sus representantes, al éxito de sus resultados y a la verdad de sus hipótesis, e iniciaría explicando que las variadas tentativas de contestar a la pregunta "¿qué es la ciencia?", o por lo menos de intentar comprender "cómo funciona" y "sobre qué se basa" la ciencia, son casi todas "ingenuas" o anticuadas.”
Luciano Drusetta
“Las teorías no son nunca verificables empíricamente. Si queremos evitar el error positivista de que nuestro criterio de demarcación elimine los sistemas teóricos de la ciencia natural, debemos elegir una criterio que nos permita admitir en el dominio de la ciencia empírica incluso enunciados que no puedan verificarse” (Popper, 1962, pág.39).
“La astrología logró lo que la psicología ni siquiera sueña:
la unificación de las teorías de la personalidad. Además,
si la inteligencia artificial es posible, también la creación
programática de un código ético, lo cual nos colocaría a los
humanos en la clasificación de conjunto de programas psicogenéticos”
Alejandro Velásquez.
Lo maravilloso de publicar aquí en el ciberespacio es que:
1) La censura es mínima. No hay necesidad de ser políticamente correcto, por lo que se experimenta gran libertad.
2) No hay necesidad de ser rico para publicar o tener los contactos editoriales adecuados.
3) El escritor puede publicar, revisar y editar posterior a la publicación en el blog. Rectificación permanente, por lo que no se extrañen si un día entran y ya cambié algunas palabras, conceptos, párrafos, etc. Recordando a Buddha y a Heráclito, damos gracias a la tecnología por esto.
Este artículo lo fragmentaré en dos o tres secciones porque se ha vuelto demasiado largo. Originalmente pensé hacer algo de unas 15 páginas, pero el tema es tan amplio y profundo que no veo cerca el momento en que termine la estructuración de este discurso.
La frase latina “Desgustibus non disputandum est, de veritas disputandum est” se refiere a que en cuestión de gustos, tales como en la estética no se puede emitir un juicio que tenga pretensiones de objetividad ( de gustibus) dado que es una creación del inconsciente de la cual el consciente, sumamente limitado en lógica mas no como potencia, intenta emitir un juicio.
En el caso de la religión , el asunto se complica ya que se puede ver como arte: una construcción simbólica para intentar explicar la existencia y/o su teleología[1] a través de una verdad revelada, mito o arquetipo que eventualmente coquetea a la ciencia para que revele sus misterios. La astrología es el puente entre ambas. La religión posee una pretensión de verdad y de bondad, pero son solo pretensiones dado que es muy difícil su comprobación, la astrología sin embargo, sí cuenta con tal ventaja. La filosofía y la psicología son las indicadas en este caso para intentar objetivar a la religión para evitar irracionalidades tan vergonzosas como las “guerras santas” que no son más que guerras del absurdo. La realización de estos dos puntos es un asunto individual, aunque es un entretenido pasatiempo subir a la mesa de disecciones al arte o a la religión, de vez en cuando.
Pero en esencia, el arte y la religión son esferas de quehacer humano en las cuales la emoción impera y la lógica decrece. La astrología, en cambio, es 100% racional dado que es el producto de siglos de observación y comprobación. En tanto que en la ciencia, se asume que el razonamiento lógico impera y que se intenta subyugar la esfera emocional. En el mejor de los casos, la objetividad se reduciría al reconocimiento de la imposibilidad de anular las emociones.
Es rigurosamente necesario hacer un repaso previo de los definiens y definiendum que utilizaremos en este estudio así como los fundamentos de la ciencia, a fin de evitar confusiones innecesarias. Por supuesto, reconozco la influencia del factor subjetividad, que en las últimas décadas ha tenido una presencia más activa, por así decirlo, en el campo del pensamiento profundo. A mi parecer, no se trata de “destronar” a la objetividad y suplantar ese reinado con una tiranía irracional de la subjetividad mal entendida. Creo que lo verdaderamente objetivo es bajar un poco a la objetividad de su trono y elevar a nivel de cortesana a la subjetividad.
El espíritu científico está condensado en la frase latina: “ Amicus Plato sed magis amica veritas” (“Amigo de Platón, pero más amigo de la verdad”). Considero ésta una declaración ética, una invitación a reconocer que el hecho de auto declararse científico implica aceptar la dura tarea de no permitir el dogma[2], manteniendo una postura mental abierta, curiosa, activa y expectante que abandona la pereza mental típica de los pseudo científicos positivistas y burócratas del intelecto. Popper, de cuyo concepto de falsación trataremos más adelante, expresó la esencia del asunto en un afilado aforismo: «La perspectiva errónea de la ciencia se descubre por su avidez de ser verdadera.»
“Pensar es cambiar de pensamiento”
Mischelle Foucault.
Dado que lo opuesto a la ciencia es la opinión, es necesario entender las diferencias entre ambos conceptos: la ciencia posee la garantía de validez (aunque después de Popper esto solo es fama), constituida ésta por la demostración, descripción y auto evaluación o auto corrección. Las opiniones, cuando no son ejercidas por expertos en el tema, generalmente son falacias formales y en cambio solo poseen el hecho que no pueden ser evitadas y que se nutren del prejuicio[3].
Mario Bunge afirma que “ No toda la investigación científica procura el conocimiento objetivo. Así, la lógica y la matemática- esto es, los diversos sistemas de lógica formal y los diferentes capítulos de la matemática pura - son racionales, sistemáticos y verificables, pero no son objetivos, no nos dan informaciones acerca de la realidad: simplemente no se ocupan de los hechos. La lógica y la matemática trata de ideales; estos entes, tanto los abstractos como los interpretados, sólo existen en la mente humana… la materia prima que emplean los lógicos y los matemáticos no es fáctica sino ideal” (“La ciencia, su método y su filosofía”. Mario Bunge)
Agregamos entonces, el hecho que dentro de la ciencia tenemos dos grandes divisiones:
1-) CIENCIAS FORMALES (o ideales): demuestran o prueban una hipótesis dentro del ámbito de lo racional, enunciados formales que consisten en relaciones entre signos.
2-) CIENCIAS FACTICAS (o materiales) : buscan la prueba, confirmación o verificación. Es más que evidente que las ciencias fácticas necesitan algo más que la lógica: necesitan de la observación metódica y la experimentación. Bunge propone un inventario de 15 características estructurales y funcionales, necesarias, de la ciencia. Agrego una (E) cuando considero que es parte de la estructura y (F) cuando es una función de la ciencia:
1.) El conocimiento científico es fáctico.(E) Los datos como estructura.
2.) El conocimiento científico trasciende los hechos.(F) El acto trascendental como función.
3.) La ciencia es analítica.(F). El análisis como función.
4.) La investigación científica es especializada.(F) La especialización como función.
5.) El conocimiento científico es claro y preciso.(E). Claridad y presición como función.
6.) El conocimiento científico es comunicable.(F) La comunicación es una función.
7.) El conocimiento científico es verificable.(F)La verificabilidad como una
función.
8.) La investigación científica es metódica.(F) El método es una función.
9.) El conocimiento científico es sistemático. (E) Un sistema es una
estructura.
10.) El conocimiento científico es general.
11.) El conocimiento científico es legal. La ley, así como la hipótesis o la
teoría, son parte estructural de la ciencia.
12.) La ciencia es explicativa.(F) Lo discursivo es funcional.
13.) El conocimiento científico es predictivo.(F) La predictibilidad es
14.) funcional.
15.) La ciencia es abierta. (E). La apertura es estructural.
16.) La ciencia es útil. (F) La utilidad es funcional.
A continuación, hago un resumen-paráfrasis de estas características, ampliamente descritas en el libro de Bunge:
1) El conocimiento científico es fáctico: La ciencia intenta describir los hechos tales como son, independientemente de su valor emocional o comercial. La ciencia no poetiza los hechos ni los vende, si bien sus hazañas pueden ser una fuente de poesía de y de negocios. La astrología califica en este punto, es simplemente descriptora de la relación sincrónica entre el movimiento celeste y la vida, no intenta explicar nada, solo describe las observaciones.
2) El conocimiento científico trasciende los hechos: En oposición al sentido común que parte de los hechos y se atiene a ellos y a menudo se limita al hecho aislado sin ir muy lejos en le trabajo de correlacionarlo con otros o de explicarlos (ver por el ojo de una pajilla). La ciencia exprime la realidad y busca las variables ocultas, racionaliza (no confundir con el mecanismo de defensa psicoanalítico) la experiencia . Es un salto del nivel observacional al teórico, el cual crea conceptos como conjetura de lo que no se puede ver a simple vista detrás de los hechos. Estos conceptos que se refieren a cosas, cualidades y relaciones, datos significativos dentro del contexto teórico. Todo esto también implica crear instrumentos materiales o conceptuales mas potentes para descubrir las variables ocultas. La astrología esta llegando a este punto en donde Liz Greene[4], por ejemplo
3) La ciencia es analítica: trata de descomponerlo todo en elementos o componentes del fenómeno así como las interconexiones que explican su integración, la interdependencia de las partes. El análisis, tanto de los problemas como de las cosas, no es tanto un objetivo como una herramienta para construir síntesis teóricas. La ciencia auténtica no es atomista ni totalista, aunque aspira al conocimiento absoluto por lo cual Lacán señaló su vena religiosa (busca algo que no está segura de que exista, esto se convierte en un acto de fé, pero este tema se expondrá más adelante). El análisis intenta descubrir el “mecanismo” (dinámica) responsable de los fenómenos observados. Respecto a la síntesis, cabe notar que la ciencia no ignora la síntesis sino advierte y rechaza sobre la pretensión irracional de que las síntesis pueden ser logradas por una intuición especial sin previo análisis. En la práctica astrológica tenemos el análisis y la síntesis. Para una referencia, ver “Astrología racional” de Weiss.
4) La investigación científica es especializada: El método científico es unificado, no obstante su aplicación depende en gran medida del asunto, esto explica la multiplicidad de técnicas y la relativa independencia de los diversos sectores de la ciencia. La complejidad de los fenómenos no obstante a veces requiere de enfoques interdisciplinarios. En este punto Bunge señala atinadamente el efecto que tiene la especialización en la psique del investigador : “ Con todo, la especalización tiende a estrechar la visión del científico individual; un único remedio ha resultado eficaz contra la unilateralidad profesional, y es una dosis de filosofía”. La astrología presenta varias ramas como astrología médica, astrología vocacional, astrología financiera, astrología psicológica, etc.
5) El conocimiento científico es claro y preciso: Prefiero copiar textualmente a Bunge en este caso. La exactitud de sus palabras no creo que puedan ser superadas por las mías: “ El conocimiento ordinario, (popular,) en cambio, usualmente es vago e inexacto: en la vida diaria nos preocupamos poco por dar definiciones precisas, descripciones exactas, o mediciones afinadas: si éstas nos preocuparan demasiado, no lograríamos marchar al paso de la vida. La ciencia torna preciso lo que el sentido común conoce de manera nebulosa; pero, desde luego, la ciencia es mucho más que sentido común organizado: aunque proviene de del sentido común , la ciencia constituye una rebelión contra su vaguedad y superficialidad. El conocimiento científico procura la precisión: nunca está enteramente libre de vaguedades, pero se las ingenia para mejorar la exactitud: nunca está del todo libre de error, opero posee una técnica única para encontrar errores y para sacar provecho de ellos”. En este apartado, Bunge deriva 5 incisos sobre cómo obtiene la ciencia la claridad y la presición, de los cuales la astrología cumple con todos:
a) Distinguir cual es el problema y formularlo de manera clara.
b) Transforma progresivamente las nociones en conceptos, clarificando y purificando su significado en función del contexto teórico. A veces se enuncia así: “para fines de esta investigación, el termino x se definirá de la siguiente manera…”.
c) Se respeta, en todo el contexto teórico, la fidelidad al definiendum durante todo el proceso de construcción teórica.
d) Neologismos y simbología precisa: cuando el lenguaje no tiene términos específicos necesarios, la ciencia los crea al igual que su propia simbología.
e) Medición y registro. Bunge afirma: “… la formulación matemática, deseable como es, no es una condición indispensable para que el conocimiento sea científico; lo que caracteriza el conocimiento científico es la exactitud en un sentido general antes que la exactitud numérica o métrica, la que es inútil si media la vaguedad conceptual. Más aún, la investigación científica emplea, en medida creciente , capítulos no numéricos y no métricos de la matemática, tales como la topología, lta teoría de loss grupos, o el álgebra de las clase, que no son ciencias del número y de la figura sino de la relación”.
6) El conocimiento científico es comunicable: no inefable[5] sino expresable, no es privado sino público. Dado que cualquiera puede estudiar astrología si tiene un coeficiente intelectual mínimo de unos 120 stanford-binnet, cumple entonces, la astrología, con este requisito. El lenguaje científico comunica la información a quien haya sido adiestrado para entenderlo. La música y la poesía entra dentro de lo inefable, no obstante, la inefabilidad misma es un objeto de estudio científico dentro de el campo psicológico-lingüístico. Bunge no está de acuerdo con los famosos derechos internacionales de secreto sobre ciertos conocimientos. Afirma: “Aún cuando, por razones comerciales o políticas, se mantengan en secreto durante un tiempo algunos trozos del saber, deben ser comunicables en principio para que puedan ser considerados científicos… La verificación independiente ofrece las máximas garantías técnicas y morales, y ahora es posible, en muchos campos en escala internacional. Por esto, los científicos considera el secreto en materia científica como enemigo del progreso de la ciencia: la política del secreto científico es, en efecto, el más eficaz originador del estancamiento en la cultura, en la tecnología y en la economía, así como una fuente de corrupción moral”.
7) El conocimiento científico es verificable: Toda afirmación debe ser puesta a prueba a través del riguroso examen de la experiencia. Las hipótesis fácticas se verifican con un test empírico observacional o experimental. Las ideas científicas, al igual que todo en la vida, si fracasan en la práctica, fracasan por entero. Si bien las técnicas de verificación evolucionan con del tiempo nunca pierden su finalidad de poner a prueba las hipótesis. La verificabilidad es la esencia del conocimiento científico. ¿Evitamos acaso los astrólogos genuinos, la comprobación? Es exactamente lo que buscamos.
8) La investigación científica es metódica. La ciencia y la astrología saben lo que busca y como encontrarlo. Cuando la astrología encuentra una aparente discrepancia, utiliza un método llamado rectificación de carta natal que sirve para verificar los datos suministrados y busca detalladamente la relación y explicación de los elementos del tema astral. Tanto la ciencia como la astrología se basan en investigaciones anteriores, se enfrenta al problema de definir el criterio de verificación de los experimentos anteriores, modifica las variables significativas o sensibles, una a la vez para ver como afectan una a una y por combinaciones cartesianas de la variables. Los datos aislados se consideran inútiles y no son dignos de confianza a menos que se elaboren y organicen dentro del esquema teórico. La ciencia es completamente dependiente de su método mientras este tenga éxito, por tanto es libre de modificar en todo momento sus reglas para mejorar la racionalidad y objetividad.
9) El conocimiento científico es sistemático. Las ideas inconexas la ciencia las relaciona entre sí para formar una red de relaciones informáticas. La astrología hace lo mismo con aspectos, planetas, casas, signos, progresiones, revoluciones solares, sinastrías, etc. El concepto de “orgánico” nace aquí: la sustitución de cualquier elemento del sistema produce un cambio radical en todo el conjunto de red de relaciones. La ciencia es matemática en el sentido que es fundada, ordenada y coherente. La racionalidad acepta e incentiva las revoluciones que implican sustituciones de grandes sistemas teóricos (axiomáticos para una época dada). La revolución científica no es mejoramiento de las herramientas e instrumentos de observación y verificación sino, en consecuencia con el concepto de orgánico, se sustituyen sistemas completos por otros mejores.
10 ) El conocimiento científico es general. patrones, modelos y clasificación. La ciencia encaja en la gran construcción teórica del todo, la parte. No niega la parte y los hechos irrepetibles sino los hechos aislados. Principios universales que en sus múltiples mutaciones, crean el fenómeno individual sin sustraerse del gran conjunto de leyes universales identificando la naturaleza esencial de las cosas.
11) El conocimiento científico es legal.
Entendiéndose legal como reconocimiento y clasificación de LEYES. Cuando un fenómeno se repite de manera exacta se establece una ley. Lo legal en la ciencia es la negación de el concepto de caos como desorden. No hay nada que escape a las leyes naturales. Lo antinatural o sobrenatural no existe. Si algo sucede, existe porque es consecuencia de un conjunto de leyes actuando. Existen leyes de la conducta humana en las leyes de los genes, las leyes psicológicas y las leyes sociológicas.
12) La ciencia es explicativa. No se refiere a una descripción detallada únicamente. Busca las causas del fenómeno, su estructura y funcionamiento, su finalidad (en los fenómenos humanos) y todas las variables relacionadas. La ciencia es explicativa en oposición al conocimiento religioso que a propósito, vela las explicaciones por múltiples razones.
13) El conocimiento científico es predictivo. La predictibilidad en la ciencia se origina en el conocimiento causal, legal y se ordena a través de la sistematización.
En este punto, prefiero transcribir literalmente a Bunge, dada la importancia de este punto en función del punto a donde quiero llegar : “Puesto que la predicción científica se funda en las leyes científicas, hay tantas clases de predicciones como clases de enunciados nomológicos[6]. Algunas leyes nos permiten predecir resultados individuales, aunque no sin error si la predicción se refiere al valor de una cantidad. Otras leyes, incapaces de decirnos nada acerca del comportamiento de los individuos (átomos, personas, etc) son en cambio la base para la predicción de algunas tendencias globales y propiedades colectivas de colecciones numerosas de elementos similares: son las leyes estadísticas. Las leyes de la historia son de este tipo; y por esto es casi imposible la predicción de los sucesos individuales en el campo de la historia, pudiendo preverse solamente el curso general de los acontecimientos”. Este punto es crucial dado que el sistema que presento más adelante es extremadamente controversial dado que su principal función es precisamente la predictibilidad, a tal nivel que cuestiona seriamente la libertad y la voluntad humana.
14) La ciencia es abierta. Las estructuras de conocimiento cerradas son como el dogma religioso: no se cuestionan sino se obedecen. La epistemología es la máxima expresión de la apertura científica ya que es la función científica de auto cuestionamiento y verificabilidad de sus conocimientos y procesos para interpretar esos conocimientos.
15) La ciencia es útil. El conocimiento científico es útil porque abarca más datos y dispone de información de una manera más efectiva que el conocimiento ordinario. Esto implica soluciones a mediano y largo plazo en oposición al corto plazo del conocimiento empírico. Bunge afirma: “ Es cosa de los técnicos emplear el conocimiento científico con fines prácticos y los políticos son los responsables de que la ciencia y la tecnología se empleen en beneficio de la humanidad. Los científicos pueden, a lo sumo, aconsejar acerca de cómo puede hacerse uso racional, eficaz y bueno de la ciencia. La técnica precientífica era primordialmente una colección de recetas pragmáticas no entendidas, muchas de las cuales desempeñaban la función de ritos mágicos.” La ciencia es el fundamento de la tecnología. Nos permite coexistir con la naturaleza y forjar mejores sociedades. Una cita de Bunge que no dejo de admirar como prosa poética no obstante su objetividad, y sin perder la belleza de la verdad inmanente: “La ciencia es la inteligencia del mundo y del yo”.
El punto #7 de Balmes debe ser ampliado para limpiar nuestra mente de positivismos miopes y anacrónicos. Para ello, presento el concepto de falsación de Popper.Uno de los críticos más importantes del positivismo ha sido Sir Karl Popper. Popper nació en el año de 1902 en Viena, Austria. En sus inicios, se interesó y participó activamente tanto en el marxismo como en el movimiento psicoanalítico de Alfred Adler. Conoció también la ortodoxia psicoanalítica de Freud y desde siempre ha sido un estudioso de la filosofía y la ciencia y es, según algunos, el filósofo de la ciencia más importante de la actualidad aunque algunos filósofos y críticos lo consideraron un positivista revisionista o disidente, pero positivista al fin y al cabo. ¿Qué es el concepto de falsación en Popper? Es conseguir demostrar mediante la experiencia que un enunciado observable es falso y deducir que la proposición universal es falsa.
El conocimiento del mundo sólo se puede lograr por medio de audacia, resignación e indulgencia. Esta es la base del racionalismo crítico de Popper. Audacia para soportar a los viejos positivistas obsoletos y con mentes congeladas. Derrotar las viejas teorías requiere un esfuerzo enorme de tolerancia a la inmadurez y obsolescencia de los dinosaurios intelectuales y para defender las teorías nuevas (conceptos, categorías, definiciones, una nueva teoría con todos sus elementos) que superen o remonten las teorías obsoletas . Resignación para poder aceptar las refutaciones seniles e infantiles que se nos harán cuando presentemos las nuevas teorías. La indulgencia para los errores cometidos. Aún no soy un buddha, por tanto no soy omnisciente. Es importante tener un refutador inteligente, (quizás un dinosaurio positivista pueda ser útil aquí) que nos refleje el error que estamos cometiendo. Se debe poner a prueba nuestras ideas e invenciones, las criticamos y desechamos lo que está mal hecho y lo volvemos a intentar. El trasfondo de esto es que se avanza y se aprende a base de ensayo y error. Incluso desde el conductismo se dice que hay dos formas de aprender:
1.- Aproximaciones sucesivas: Nadie aprende por osmosis inmediata. El proceso de aprendizaje es continuo y nunca se acaba por eso se habla de vocación de científico y filósofo. No se puede ir muy rápido, hay que ir con aproximaciones sucesivas, gradualmente.
2.- Ensayo y error: El equívoco tiene un gran potencial de aprendizaje. El crear conocimiento, el producir conocimiento tiene la premisa de Ensayo-Error.
3.- ¿Cuál es la verdad para el falsacionista? La verdad no tiene dimensión objetiva, material, es un proceso de avance, cada vez vas descubriendo cosas, vas disminuyendo la ignorancia. La verdad es todo ese proceso.
Como dice Popper: “Los falsacionistas preferimos resolver los problemas mediante una conjetura audaz aunque pronto resulte falsada porque esa es la manera en que podemos aprender de nuestros errores; y al descubrir que nuestra conjetura era falsa habremos aprendido mucho sobre la verdad y habremos llegado más cerca de esta”. El falsacionismo de Popper se sostiene en dos cosas: en las conjeturas atrevidas y en la crítica libre o la discusión crítica. La base filosófica que sustenta el falsacionismo es el racionalismo crítico: todo puede y debe someterse a la crítica. Este recurso a la crítica se lleva a cabo por medios lingüísticos, esto es, con argumentos y contrastaciones. El falsacionismo en contraposición al inductivismo, reconoce las limitaciones de la inducción y la subordinación de la observación a la teoría. A continuación, tengo pegados aquí unos artículos que, dada la excelente calidad de los mismos, no me he atrevido más que pegarlos en este blog, reconociendo que una síntesis hecha por mi persona, quizas corrompería el valor y el refinamiento con los que están escritos. Adjunto las direcciones web y la nota de derechos reservados del segundo artículo de quién espero obtener un permiso para tener pegado su artículo aquí.
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Astrología y Epistemología
Los métodos derivan de los paradigmas, y sirven como instrumentos apropiados para investigar en el tipo de preguntas que tienen sentido dentro de un paradigma dado. Los métodos derivados del paradigma mecanicista de la ciencia moderna son inapropiados para la investigación astrológica y por tanto inadecuados para proporcionar soporte a las hipótesis astrológicas. Un paradigma es la concepción del mundo dentro de la cual uno intenta comprender determinado fenómeno. Teorías como la astrología están basadas en paradigmas que son como las varillas de acero de un rascacielos. Si se saca una teoría del paradigma que naturalmente la soporta, la teoría se transformará en ininteligible. Es como querer comprender el concepto "pistón" sin un modelo del motor de combustión interna. La teoría astrológica es inteligible dentro de un paradigma organicista, pero no en uno mecanicista. De esto se concluye que los métodos empleados en la investigación astrológica deben necesariamente ser consistentes con la visión organicista del mundo. El problema de la credibilidad
La astrología descansa en la afirmación de que hay correlaciones regularmente observables entre los fenómenos celestes y los terrestres. La principal de ellas es el isomorfismo entre psique y cosmos; esto es, que los astrólogos alegamos que la estructura de la psique es revelada en la estructura del sistema solar en el momento del nacimiento. No cabe duda de que semejante afirmación hace que la sea muy valiosa. Poseer un instrumento que detalle la invisible estructura arquetípica de la psique humana, que aclare patrones de crecimiento y desarrollo, que revele el significado esencial de determinada experiencia o fase de la vida, que determine períodos de crisis y muestre su duración aproximada, que facilite la empatía, que exponga las sincronicidades que ligan la realidad objetiva y subjetiva, que fortalezca y profundice la comprensión espiritual, y que provea de una especie de placer estético descriptible como la más elevada forma de ciencia y arte, es una alta ambición, sin duda. Sin embargo, entre las profesiones que se pueden concebir que lo hacen mejor -medicina, psiquiatría, psicoterapia y counseling familiar- la astrología está ausente. Virtualmente no tiene lugar en nuestras universidades, es desdeñada por virtualmente todos los sectores del conocimiento moderno, y la mayoría de los científicos la consideran mera charlatanería. En el número de septiembre de 1975 en The Humanist, una declaración atacando y desacreditando a la astrología fue firmada por 186 científicos de primera línea, incluyendo 18 premios Nobel. Considerada una vez como arte divino y estudio digno de nombres como Galileo y Kepler, la astrología ha sido reducida a lo que un científico se refirió como "absoluto disparate". El desprestigio en el cual ha caído la astrología entre las elites científicas y académicas de nuestra cultura contrasta marcadamente con el exaltado status de que disfruta entre quienes la practican. Es una curiosa y casi esquizoide división en la psique colectiva. ¿Cómo podemos dar cuenta de la discrepancia entre el excepcionalmente bajo status de la astrología y las fenomenales defensas que sus exponentes hacen de ella? Creo que la respuesta a este puzzle descansa en la noción de paradigma. En el paradigma mecanicista de la ciencia moderna, es ampliamente aceptado que el método para demostrar la validez de una hipótesis es el método experimental. Pero fueron precisamente los métodos empíricos y cuantitativos de la ciencia moderna los que llevaron a repudiar la astrología en el siglo XVII -no porque estos métodos demostraran la invalidez de la astrología, sino porque la aplicación del método experimental forzó a la astrología en un saco de fuerza experimental del cual no pudo salir. La ciencia empírica se basa en ciertos supuestos metafísicos que que le previenen a uno de ver cualquier verdad excepto aquellas que caen dentro del punto de vista previo de ese método. Pero la astrología no se adecua a ese modo de conocer. Por tanto sus verdades serán o bien invisibles, o bien parecerán ser refutadas. Mientras los astrólogos creamos que el único camino para vindicar su modelo es por la vía del método experimental de la ciencia mecanicista, estaremos presos en un callejón sin salida: la astrología se debe adecuar al método experimental para ser aceptada, pero el método experimental es intrínsecamente incompatible con la astrología. Afortunadamente, hay un paradigma alternativo dentro del cual ver y testear las verdades proclamadas por la astrología. Es el paradigma organicista de las culturas precientíficas que hoy está re-emergiendo bajo el título de "ciencia postmoderna". En los últimos años ha ocurrido un cambio radical en la filosofía de la ciencia que permite a sus practicantes abrazar verdades que hace un siglo eran consideradas magia. La importancia de este cambio no puede ser sobreestimada, puesto que fue de las mágicas, organicistas concepciones del mundo de las culturas precientíficas, que la astrología creció y floreció. Es mi parecer que una mayor aceptación y apertura a la astrología vendrá más probablemente de un cambio de paradigma, que de la ciencia experimental dentro del viejo paradigma. Este nuevo paradigma emergente no sólo es capaz de proveer un clima de conocimiento más hospitalario a la astrología, sino también de proveer métodos de interrogación y búsqueda acordes con el tipo de conocimiento que la astrología profesa. La naturaleza del paradigma
Un paradigma puede esquemáticamente definirse como la visión del mundo dominante de una cultura. Más precisamente, es una constelación de conceptos y teorías que, juntas, forman una particular visión de la realidad. Dentro del contexto de un paradigma dado, ciertos valores y prácticas son compartidas de modo que se transforman en base de los modos en que la comunidad se organiza a sí misma. Un paradigma, en breve, es un sistema de creencias que mantiene junta a una cultura. Thomas Kuhn (1970), en La estructura de las revoluciones científicas, explica que un paradigma es un conjunto de creencias compartidas, o de premisas de trabajo que "durante un tiempo proveen problemas y soluciones modelo a una comunidad de practicantes". Invariablemente, sin embargo, hay cierta clase de problemas y métodos de solucionar problemas que caen fuera de las fronteras de un paradigma dado. "Un paradigma, -anota Kuhn-, no necesita, y de hecho nunca lo hace, explicar todos los hechos con los cuales puede ser confrontado". En efecto, un paradigma es como un filtro que no sólo tiñe los datos que ingresa (dándoles una interpretación particular), sino que incluso determina qué clase de datos ingresar. Mientras que un paradigma nos ayuda a ver ciertas cosas, también nos ciega respecto a otras -aquellas cosas que no tendrían sentido dentro de ese entramado interpretativo. Un investigador nunca tiene acceso independiente a la realidad. El carácter de lo que uno conoce y las categorías de acuerdo a las cuales se forma la experiencia son funciones del paradigma que uno ha heredado. Como Wittgenstein (1968) apuntó, uno sólo puede ver a través de los cristales opacos del aparato cognitivo de cierta visión del mundo históricamente condicionada. La creencia de que nuestras teorías proveen una verdadera y correcta descripción de la realidad es una proyección. Sería más exacto decir que nuestras teorías construyen una realidad que funciona para nosotros. El mejor ejemplo es el paradigma mecanicista que ha dominado nuestra cultura durante los últimos dos siglos.
En el contexto de este paradigma han tenido lugar fantásticos avances en tecnología y medicina. Sin embargo, en nuestros intentos por reducir la realidad a su substrato material, todo un rango de fenómenos que no pueden comprenderse en términos mecanicistas son o bien ignorados, o bien no explicados -creatividad, libertad, voluntad, intuición, clarividencia, precognición, telepatía y astrología.
De acuerdo a Kuhn (1970), una vez que un paradigma es aceptado y provee soluciones que funcionan para diferentes puzzles, el paradigma puede "aislar a la comunidad de aquellos importantes problemas sociales que no son reductibles a las formas de esos puzzles, dado que no pueden establecerse en términos de las herramientas conceptuales e instrumentales que el paradigma aporta". Cuando hallazgos anómalos comienzan a emerger en el curso de los estudios dentro de un paradigma, las implicaciones de esas anomalías son al principio resistidas. Se descartan como posibles errores, fabricaciones, exageraciones, o simplemente se las etiqueta como "anomalías" que no encajan en el entramado formal, y así pueden ser mantenidas saludablemente aparte hasta que algún día encajen. Kuhn explica: "Al asegurar que el paradigma no será derrumbado tan fácilmente, la resistencia garantiza que los científicos no serán fácilmente aturdidos, y que las anomalías que conducen a un cambio de paradigma no penetrarán el conocimiento existente hasta el corazón". Dentro del contexto del paradigma mecanicista, la astrología es considerada o bien una fabricación, o bien una anomalía; esto es, o bien sus proposiciones son fraudulentos, o bien la astrología constituye un aspecto tan radical del conocimiento regulado que simplemente es considerada demasiado extraña como para investigarla. El punto es que la astrología ha sido rechazada por la ciencia moderna no porque haya sido probada su falsedad sino porque por principios no debe funcionar. La astrología simplemente no encaja en el tipo de universo que la ciencia es capaz de ver.
http://centroastrologico.tripod.com/id17.html
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PARA UNA EPISTEMOLOGÍA APLICADA A LA ASTROLOGÍA
de Luciano Drusetta
traducido al castellano por el Autor
revisado por: Gloria Guajardo
(Contestación a un frecuentador del foro de Astrología del Internet tin.it.hobby.astrologia)
Publicado en la revista astrológica de Ciro Discepolo “Ricerca '90” número 39 a partir de la página 99
Derechos reservados[7]
"Querido XY;
En vista de que has expresado la curiosidad malsana de saber qué opino de un tema tan difícil y controvertido, aquí estoy para responderte. Intentaré ser breve y claro.
A decir verdad, yo plantearía la defensa de la astrología como un verdadero ataque a la ciencia moderna, que se jacta de una autoridad inadecuada respeto al espesor de sus representantes, al éxito de sus resultados y a la verdad de sus hipótesis, e iniciaría explicando que las variadas tentativas de contestar a la pregunta "¿qué es la ciencia?", o por lo menos de intentar comprender "cómo funciona" y "sobre qué se basa" la ciencia, son casi todas "ingenuas" o anticuadas.
El método galileano, que se exige de manera vehemente como base esencial de una correcta experimentación científica, es en su esencia un procedimiento deductivo-inductivo que parte de la observación pura y simple y por deducción formula reglas, las cuales averigua después por inducción a través de una sucesiva fase de observación / experimentación. Sin embargo este método puede tener sus carencias ya en la fase lógica, pues se basa sustancialmente en el silogismo clásico, aunque sean otros sus puntos débiles.
Alan Chalmers (autor de aquel librito que en el Forum he aconsejado leer, titulado “¿Qué es esta ciencia?" [“Che cos’è questa scienza?” en italiano] y editado en Italia por Mondadori-Open University) define a los galileanos convencidos "inductivistas ingenuos". Lo dice él, no me lo he inventado yo. El inductivista dice que la ciencia se basa en la observación y, sin decir nombres, quiero recordar que hace poco alguien escribió en el Forum que también la astrología se basa en la observación, punto de vista que no comparto porque no logro imaginarme a los antiguos Caldeos utilizando un método galileano y redactando un escrupulosa estadística de las características psicofisiosomáticas de las personas nacidas bajo un determinado signo, ya que esto sería un disparate anacrónico.
El inductivista puntualiza que la ciencia se basa en la observación de fenómenos que demuestran la verdad de una teoría inicial. Por ejemplo, si quiero averiguar que verdaderamente el sol se levanta en el Este, deberé irme con mi brújula a esperar el amanecer… pero el señor Chalmers advierte, a través un largo discurso, sobre la validez o la equivocación de las observaciones; con divagaciones sobre las ilusiones ópticas o sonoras y sobre nuestro cerebro, el cual, de mala o de buena gana, interpreta el dato físico que llega al ojo o al oído. Ante estas advertencias yo me limito a considerar que el inductivista se equivoca al subrayar que la observación viene antes de la teoría, cuando en realidad lo que pasa es exactamente lo opuesto. Pues si yo observo la salida del sol un día cualquiera, debería llegar a la conclusión de que en realidad el sol no se levanta "nunca" exactamente del Este. Pero si modifico la hipótesis inicial al enunciar que "durante el equinoccio, el sol sí que surge del Este" yo le añado una premisa teórica a mi observación, y de esta manera dejo de ser inductivista, porque admito saber que hay equinoccios, lo que son y cuáles consecuencias suponen, y todo eso sin haberlos experimentado u observado directamente.
Además, nadie me garantiza que el sol se vaya a levantar "siempre" del Este, durante todos los equinoccios de todos los años porque para estar seguro de ello tengo que repetir la observación, según el inductivista. La pregunta entonces sería ¿cuántas veces debo repetirla?¿dos, ciento, mil, un millón de veces?¿Cuántos cuervos negros es preciso observar antes de llegar a la conclusión de que "todos los cuervos son negros"?
Ante estas reflexiones, el inductivista corrige el tiro y admite que la observación no brinda certidumbres sino que sencillamente ofrece buenas "probabilidades" de certidumbre, derrumbándose por consecuencia todo su castillo lógico, porque el hecho de sustituir verdad y certeza con unas sencillas probabilidades significa quitarle los cimientos al castillo de autoridad que la ciencia se construyó alrededor de sí misma, y al mismo tiempo significa admitir que la ciencia no es, al fin y al cabo, aquel gran medio de conocimiento que quieren que creamos.
Un aproche que nace de la tentativa de superar los límites lógicos del inductivismo, es el "falsacionismo", sobre el cual también se discutió en unos mensajes del Forum (me parece que fue bajo el título "A quién le toca la prueba"). El falsacionista dice que si no es posible demostrar con certeza la validez de una hipótesis, al menos se puede demostrar con certeza la posible falsedad de ella, con la condición de que la hipótesis sea expresada de manera clara, inmutable y sobre todo falsificable. Pues si digo yo que "casi todos los cuervos son negros" la hipótesis tiene su validez lo mismo que si observo 10 ó 1000 cuervos negros, y aunque vea dos o tres cuervos blancos la hipótesis es igualmente válida. La mayor parte de los argumentos o afirmaciones en Astrología no son falsificables en este sentido, ya que si en un manual leemos: "el sol en la casa 9° es frecuente en el tema natal de personas que tarde o temprano emigran o hacen largos viajes", aunque encontremos a una persona que teniendo el sol en 9° NO ha emigrado y acaso ni siquiera ha hecho nunca ningún viaje, no por eso queda demostrada la falsedad de la frase incriminada. Pero si lo pensamos bien, tampoco muchas ideas científicas hoy día en boga son falsificables.
Otro duro golpe a los dos aproches mencionados nos lo ofrece la misma historia de la ciencia reciente.¡Cuántos descubrimientos han sido hechos por casualidad, por equivocación, y cuántos han brotado de sueños o intuiciones! más que experimentación en un frío laboratorio, la ciencia la llevaron adelante personas extremadamente creativas, quienes nadaban contracorriente, dejándose llevar por sus propias convicciones a pesar de la gran cantidad de resultados negativos. Todo lo contrario del método galileano, que supone que si la observación no avala la hipótesis, entonces tenemos que abandonarla.
Existen otros aproches, como el de un señor llamado Thomas Kuhn, quien habla de "paradigmas", o sea de estructuras de pensamiento que tienen su relativa validez durante temporadas a veces muy largas, pero que luego empiezan a ceder bajo la llegada de pensadores más jóvenes y más ágiles que las derrumban bajo la presión de una tecnología (aunque más que nada se trata de una corriente de pensamiento) más innovadora. Ejemplos de paradigmas científicos: la visión del universo geocéntrico sustituida por el heliocentrismo y la física newtoniana, superada y reemplazada por el relativismo de Einstein. También la fijeza de la especie, reemplazada por el evolucionismo darviniano.
Otro aproche, que es un poco el mío, considera la ciencia como una especie de religión moderna, donde acontece exactamente lo opuesto de los que nos enseñaron, esto es, donde el científico, en vez de ser una persona fundamentalmente abierta a las innovaciones hasta llegar al punto de valorar hipótesis contrarias a las suyas y ser "feliz" de adherirse a ideas nuevas y más valederas que las propias, pertenece en realidad a una casta dispuesta a todo para mantener sus propios privilegios. De hecho es la ciencia moderna la que ha inventado los congresos, las relaciones, las publicaciones, y todo lo que no pertenece a este "club" lo denigran como anticientífico. Es lo que pasó con la innovadora terapia antitumoral del italiano doctor Di Bella, a quien le criticaron principalmente el no haber publicado nunca nada. La misma crítica acaban de hacerla en el Forum, en el sentido de que si los astrólogos no publican en ningún Bulletin of Sciences, entonces no poseen ideas válidas; como yo, que tampoco he publicado nunca nada por lo cual no soy nadie ni tengo ideas válidas.
Si quiero ser bueno con los científicos puedo admitir que hay quienes observan y experimentan de buena fe. Pero ellos también pueden llevar en la cabeza una especie de "filtro intelectual" que, de buena o de mala gana, los lleve a desechar todas aquellas observaciones y pruebas que no están a favor de la teoría prevaleciente. Lo afirma un Michael Cremo, autor de un ataque al evolucionismo darwiniano, quien se fue a buscar en los museos de todo el mundo los hallazgos de fósiles que a en tiempo habían sido "censurados" porque no coordinaban con la teoría evolucionista dominante. Tengo motivos para pensar que Cremo tenga absolutamente la razón.
A propósito de publicaciones, sospecho y temo que la astrología también siga esta corriente porque aún antes de preguntarte quién eres y qué opinas, te preguntan qué publicaste. Por ello la idea de Grazia Bordoni de darle voz a los astrólogos no profesionistas con una Jornada expresamente organizada [me refiero a la Primera Jornada de Astrología del Forum que tuvo lugar en Milán en abril de 1999, NdA] me parece muy admirable, y aunque sea perezoso intentaré publicar algo en el futuro. En esta ocasión tú me provocaste, me pediste qué es lo que opino, y yo te lo he escrito. En mi caso las dos cosas coinciden.
¡Hasta la próxima!
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Ya habiendo cumplido con el requisito de la rigurosidad, exactitud y presición propios de un trabajo serio, pasamos al punto en cuestión:
Si un sistema ( definiendo sistema como una categoría de conocimiento organizado de forma compleja, multidimensional y de polisemia[8] no contradictoria), que posea las características anteriormente citadas, no puede ser censurado ni prejuiciado sin salirse entonces, de la actitud científica.
Este trabajo parte de la tesis de lo erróneo que es el no clasificar la astrología como ciencia. Según mi experiencia todo está predeterminado y no existe evidencia científica de eso llamado libre albedrío, voluntad o libertad, el cual será tema de otro artículo. Más bien son efectos de la superstición, del inmaduro ego narcisista de la humanidad, de su falta de madurez mental y de actitud acientífica. Es inquietante descubrir que toda defensa de los conceptos asociados a libre albedrío, voluntad o libertad, son en esencia, resultado de lo que en algún momento la psicología denominó como pensamiento mágico. No posee más argumento que la buena voluntad de que así sea. Pero esto no tiene validez alguna.
Para lo siguiente, debemos recordar el famoso enunciado “el todo es más que la suma de sus partes”, en lenguaje metafórico, el efecto orquesta. Teoréticamente significa que la verdad resultante de la confirmación de varias escuelas de pensamiento no debe ser considerada dentro en la escala del conocimiento dato-información-paradigma sino la resultante de un paradigma: el “transparadigma”. La sinergia teorética de: 1- pandeterminismo psicoanalítico basado en la preeminencia del inconsciente, 2-pandeterminismo conductista (Skinner) el cual vé en el hombre un simple sistema input-output (con mucha efectividad en publicidad). 2-el determinismo biológico-genético producto de las investigaciones sobre el genoma humano, 3- la anulación del concepto sujeto consciente, libre y con voluntad, por el determinismo socio cultural del estructuralismo, en donde el sujeto es simplemente un vector del poder y del discurso. Y por último, la posibilidad de contar con un instrumento de verificación que puede ser utilizado por cualquiera que posea un coeficiente intelectual superior a la norma ( alrededor de 130 puntos en la escala Stanford-Binett). Este sistema, el que denominaré de ahora en adelante SINCROBIOGRAMA posee la capacidad de imprimir un esquema que representa la totalidad del individuo, que incluye su forma de pensar, sentir, sufrir, sexualidad física y psíquica, los introyectos de al infancia, psicopatologías, etc. Este sistema es capaz de leer y clasificar el inconsciente humano, tanto individual como colectivo. El tánatos, la forma de muerte configurada y predeterminada para cada individuo también se decodifica aquí.
¿Es posible?
Categórica y radicalmente, es necesario recordar que no existe NADA que no pueda ser objeto de estudio de la ciencia. Ante una proposición que me apresto a demostrar, espero evaluar todas las antítesis (negativos racionales) posibles a fin de no dejar ninguna duda posible.
Es sistema que denomino sincrobiograma, es una herramienta de lectura de la realidad a través de una simbología dinámica que revela la sincronicidad de la vida. Además, me aventuro a pronosticar, para bien o para mal, que si este conocimiento se aplicara a la creación de un macrosistema (red de relaciones algorítmicas en red) informático, estaríamos muy cerca de la mítica inteligencia artificial.
El punto es que este programa logra lo que el desmembrado cuerpo de la psicología anhela: una teoría global de la personalidad.
El profesor León Levy (1970) es citado por Nicholas S. Dicaprio en su libro: “Teorías de la personalidad”, editado por Mc Graw Hill: “Es improbable (¿Por qué? no lo explica) que una sola teoría global pudiera siquiera formularse para explicar todos los fenómenos dentro del ámbito de la personalidad. Hay con seguridad relaciones entre muchos de éstos fenómenos, pero no hay razón para creer que todos están gobernados por un solo conjunto de principios y que puedan englobarse en una sola teoría de la personalidad. Ni hay razón para que el campo de la personalidad no se beneficiara por la formulación de varias teorías de la personalidad, cada cual interesad en explicar una diversidad limitada de fenómenos dentro del ámbito de la personalidad. Al parecer esto ha estado sucediendo y es a todas luces estratégica y científicamente sano (Levy, 1970)”
Haciendo un análisis libre de compromisos editoriales, salarios o ideologías y respetando los principios científicos presentados en la primera página de este texto, podemos observar claramente la construcción sofística de la anterior declaración:
1.) ¿Porqué es improbable la formulación de la teoría unificada de la personalidad? La misma argumentación nihilista e infantil fue la propuesta básica de la burocracia intelectual de la edad media europea. Todo el bombardeo informático de principios del siglo XXI jamás pudo ser previsto ni siquiera por el hombre del renacimiento. Lo improbable de aquel entonces se ha vuelto de uso común hoy en el campo teorético.
2.) “No hay razón para creer que todos están gobernados por un solo conjunto de leyes….”
¿Porqué? ¿Cuál es la falta de razón par esto? ¿Es esto un argumento científico o una simple opinión?
Tenemos que clarificar el hecho científico que no existe nada en este universo que no esté subordinado a un conjunto de leyes. Un muy extenso conjunto. Generalmente cuando planteo este tema, me gusta utilizar el ejemplo del humo: un cigarrillo o un incienso encendido produce una cantidad de materia en estado coloidal (intermedio entre el estado sólido y gaseoso). Estas partículas microscópicas ¿se comportan, es decir, se mueven caprichosamente o se mueven siguiendo las leyes de la mecánica de fluidos?
Todas las direcciones, colisiones y atracción entre éstas partículas obedecen sin lugar a dudas a leyes físicas reconocidas. Las leyes matemáticas, por densas, abstractas y complicadas que se presenten, son el sustrato que explica todas las manifestaciones de la materia en el plano físico: estructura y características: el movimiento de los cuerpos, gravitación, termodinámica, las leyes de los gases, óptica, electricidad y campos magnético, física relativista, estructura nuclear y teoría cuántica. Todos estos elementos se unen para formar al superteoría de las estructuras disipativas (teoría del caos), de la que hablaremos más tarde.
Prosiguiendo la ruta, las leyes físicas son el sustento de la química, que es el estudio de los materiales, sus propiedades y los cambios que puedan tener. La química crea parámetros para encontrar el tamaño, cantidad o magnitud de la materia, las formas de la materia que no se limitan a los 3 estados conocidos popularmente sino su estados intermedios (coloidal, pastoso, vesicular y el plasma) sino también sus propiedad como elasticidad, volumen, plasticidad, ductibilidad, maleabilidad, dureza, extensión, divisibilidad, porosidad y comprensibilidad.
La siguiendo la trayectoria de Oparin, llegamos al campo de la bioquímica, es estudio de los compuestos o estructuras moleculares complejas que sn la base de los organismos vivientes. La biología se nutre de la matemática, física y química para la construcción de sus hipótesis y teorías. Estudia la unidad básica tanto en función como en estructura: la célula, siendo la forma más pequeña que manifiesta la vida. La biología estudia la botánica, la zoología, anatomía, fisiología, embriología, genética, taxonomía, ecología, etc; las características de la vida: organización específica, metabolismo, movimiento, irritabilidad, adaptabilidad, crecimiento y reproducción (condición sine qua non de la vida).
¿Podemos dejar por un lado todo lo anterior para reducirlo a “… un conjunto de leyes” como lo vé Levý?
Estas disciplinas científicas e conjugan en una superteoría denominada teoría de las estructuras disipativas o popularmente teoría del caos. En 1977 en el Instituto Tecnológico de Georgia USA, el profesor Joseph Ford, organizó una de las primeras conferencias influyentes sobre este tema: “Caos ofrece la posibilidad de que las repuestas modifiquen sustancialmente la imagen del universo. Hay un indicio de que estaos comenzando a captar los detalles microscópicos de cómo funciona quizá el universo”.
La tendencia apunta a la predicción de diversos fenómenos, desde ataques cardíacos hasta huracanes. El enfoque parte de esta premisa: No es importante lo que esta desordenado, sino la matemática del desorden. De hecho, si existe una matemática para ello, tal cosa como caos solo sería el nombre que le humano le da a su incapacidad de entender la totalidad. Que el hombre no pueda entender el orden subyacente, no significa que no exista.
Hace algunos años, un abogado, arqueólogo y pianista, el licenciado Genaro Madrid, me comentó que los neófitos piensan que la arqueología sólo se trata de fósiles y monumentos antiquísimos. Me ilustró con un ejemplo judicial: se presenta una escena de crimen. Cualquier persona no calificada exclamaría “que desorden” al entrar en una habitación revuelta y sucia. Desordenada en su opinión. El arqueólogo forense, contratado pr la justicia en cambio, encuentra una infinidad de datos que transforma en información coherente todo lo que ve y examina.
Este es el trabajo que el físico Mitchell Feigenbaum ha estado realizando desde hace algunas décadas. Utilizando secuencias numericas ordenadas (progresiones) y secuencias aleatorias, aplicándoles ecuaciones avanzadas, empezó a percibir secuencias, empezó a descubrir orden. Al principio, Feingenbaum y sus colegas supusieron que el hallazgo de secuencias de orden tenía alguna relación con las ecuaciones que estaban utilizando. Pero al aplicar otras ecuaciones totalmente diferentes empezaron a producir las mismas secuencias en relación a los números aleatorios. Para nosotros que no somos matemáticos, no podemos comprender el asombre de Feigenbaun, y sus equipo de colegas, para quienes tales cosas como la simplicidad inesperada dentro de una profunda complejidad, resultan hermosas. Estas secuencias tienen algo que a muchos post modernos les produciría escalofríos: universalidad.
Para los altos matemáticos, esto es magia. Estas regularidades, si realmente poseen el atributo de universalidad, necesariamente tendrían que manifestarse en sistemas reales regidos por ecuaciones matemáticas mucho más complejas: mecánica de fluidos, cambios en las poblaciones animales, etc. La teoría de las estructuras disipativas, abre la posibilidad de salvar grandes vacíos entre el conocimiento de algo individual como una molécula de agua, un segmento de tejido cardíaco, una neurona o millones de ellos en conjunto.
El efecto Mariposa, del cual ya salió una película con el mismo nombre, comienza su historia en los setentas ante las observaciones de que aún las ecuaciones matemáticas sencillas producirían resultados hasta cierto punto, violentos: diferencias diminutas en los datos se trasforma en grandes diferencias en los resultados. Este tema es particularmente importante para el momento que les presente el asunto del rango de error del sistema absoluto, error aceptable y traducido como la capacidad de elección humana.
A este fenómeno se le denominó “dependencia sensitiva de las condiciones iniciales”. El nombre de “efecto mariposa” surge de un ejemplo para ilustrar el asunto: la idea es que una mariposa que agita hoy sus alas en Beijing podría afectar el clima de Nueva York en un mes.
¿Exageración?. El pensamiento de Levy, rígido, limitado, lineal, perezoso y generalmente supeditado a la autoridad ha estado presente en toda la historia de la humanidad y no gusta de complicaciones de la ciencia . Y por supuesto, “es a todas luces estratégica y científicamente sano”. Yo creo que Levy en realidad quería decir esto: “es a todas luces estratégica y políticamente sano”.
No solo existe esta teoría sino que nos enfrenta a una situación sumamente desagradable.
A la astrología se le niega su lugar como ciencia ya que pone en riesgo muchos intereses de personas que temen profundamente al cambio de sus paradigmas, o en algunos casos, temen la pérdida de la forma de ganarse la vida, como algunos líderes religiosos, autores y pseudo intelectuales.
Cuando estaba estudiando 4º año de psicología en la USAC, el doctor Erich von Ann nos expuso algunos golpes históricos al ego narcisista de la humanidad.
Empieza con los astrónomos como Galileo que señala que el planeta Tierra no es el centro del universo y por tanto, el plan de Dios a través de Jesucristo es exclusivamente para los habitantes de esta minúscula mota de polvo en el océano estelar y por tanto no puede tener implicaciones cósmicas. Después viene Charles Darwin y demuestra que nuestros abuelos Adán y Eva no eran ángeles sin alas sino que eran unos simios peludos y malolientes, nuestro origen animal. Marxs a través del marxismo, le dice a la clase burguesa que la prosperidad y bonanza que han logrado no se debe a que han sido buenos y fieles seguidores del evangelio y por tanto Dios los ha recompensado con la riqueza, mas bien es resultado de la espantosa explotación “homo hominem lupus” de Rousseau y su riqueza se debe a la miseria que producen con su insensible y voraz ambición.
Continuaré en “LA ASTROLOGÍA ES CIENCIA II”. En él haré una síntesis de los elementos astrológicos, analizaré algunas cartas de personas que conozco y por último, desintegraré hasta la última partícula un absurdo artículo de dinosaurios positivistas.
[1] Parte de la filosofía que busca el sentido final de la existencia. Actualmente obsoleta.
[2] Definiendo dogma como falacia del tipo “argumentum ad verecundiam”, antítesis del “sapere aude”.
[3] El prejuicio es un error algorítmico de razonamiento: llegar a la conclusión antes de revisar las premisas.
[4] Psicoanalista jungjana, astróloga y escritora.
[5] Inefable: que no se puede expresar con palabras.
[6]
[7] No he solicitado aún el permiso. Mea culpa.
[8] Polisemia: multiplicidad de significados.
lunes, 22 de septiembre de 2008
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